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¡Y qué poco me quejo! Con lo que me gusta comer chocolate, o pan, o pizza, o cocido maragato, y no puedo hacerlo porque me engorda. ¡Ay! ¡Qué penita me doy! Seguro que te sientes identificada, porque nos pasa a todos los que tenemos sobrepeso, ves comer a algún conocido que está delgado, y le ves atiborrarse sin problemas de todas las cosas que te gustan y no puedes comer. Pero ese pensamiento no sólo es cruel para contigo misma, es que además no sirve para nada, es el equivalente a quejarse porque el agua está mojada. Es lo que hay, y no puedes cambiarlo. Así que no te centres en lo negativo, piensa en lo que quieres lograr, adelgazar, librarte de esos kilos de más, pero sobre todo estar más a gusto con tu cuerpo y deshacerte de ese peso emocional. Para ello tendrás que hacer sacrificios pero piensa que son temporales, que una vez que conozcas como funciona tu organismo y cuáles son los límites de tu cuerpo, es decir, lo que tienes que hacer para adelgazar y no volver a recuperar los kilos, podrás darte algún capricho de vez en cuando sin el riesgo de echar a perder todo lo que has logrado.

 

“Como profesional Parasanitario que aplican técnicas naturales y asesora en dietas, todas las recomendaciones que realizo nos sustituyen ni excluyen la atención o el tratamiento médico o farmacológico convencional  prescritos por profesionales sanitarios”